Bueno, llegó la hora cero y nos casamos por lo civil. La verdad fue mayor la espera que lo que demoraron en casarnos. Es interesante notar que mientras el vínculo matrimonial por la iglesia Católica lo llevan a cabo los que se casan (el presidente de la celebración, ya sea sacerdote o diácono es solo un guía del rito pero no es el que casa, son los novios quienes se administran el sacramento), en el caso del matrimonio civil quien lleva a cabo la acción de casar es un juez . No sé el de otras parejas, pero la “ceremonia” en el caso de nosotros fue un tanto impersonal: nos leyeron unos artículos, preguntaron si los entendíamos, preguntaron si los testigos eran familiares y nos declararon casados. Y por si no fueran suficientes todos lo trámites burocráticos por los cuales hay que pasar para por fin casarse (nada más miren en la foto los dedos manchados de tinta de nosotros y los testigos, btw gracias mil a Mario y Diana por aceptar ser los testigos, los quiero mucho), encima tenemos que llevar otro papel más a registro civil. ¡Actualicen ese sistema! ¡Pónganle a la juez una computadora, firma digital y que con un solo clic se envíe eso a registro civil!

Ya veo porqué la gente prefiere unirse y punto: la boda por la iglesia tiene una dote muy elevada (en realidad uno es el que se complica, porque para obtener la bendición de Dios no hay porqué enredarse tanto, pero yo soy la única hija mujer, entiendo a mis padres), y la boda civil es muy burocrática. Cielos, cualquiera diría que soy una amargada, pero la verdad poco me interesaba hacer este trámite, porque para mí eso es lo que es: un trámite para usos demográficos y legales, así como me dieron un papel que dice que nos casamos, me pueden dar uno que diga que nos divorciamos. Inicialmente iba a casarme solo por la iglesia (aunque se supone que uno debe llevar el papel de matrimonio civil, la verdad es que no es realmente necesario, ante Dios eso no importa), pero decidimos mejor hacer todo “en orden”. Ahora me dirán que soy muy optimista, mejor es estar protegida bajo las leyes, pero si no me mentalizo en que quiero hacer de esto un proyecto cuyo final concuerde con el final de mi vida, entonces mejor ni pienso en casarme por la iglesia, porque ese es indisolube, a diferencia del matrimonio civil. En fin, después del matrimonio salimos a comer, tomar algo de aire fresco y pasar un rato fuera. Igual, supuestamente casados, pero hasta que no vaya a registro civil no estaremos registrados como matrimonio así que tanta emoción hasta que no entregue el papel me parece de más.
Como nota adicional, me dolió fue ver que así como nosotros y varias parejas se iban a casar, muchas personas estaban haciendo trámite de pensión alimenticia en ese mismo juzgado. Es triste pensar en la realidad de mi país, y la irresponsabilidad de padres que no son capaces de apoyar a sus familias sino que siguen el curso de sus vidas como si nada hubiera pasado.