Como bien decía en el post anterior, pasó el tiempo, las festividades usuales, trabajo y nada en particular fuera de la vida cotidiana. Sin embargo (y con ayuda de la intuición femenina), noté que algo estaba por cambiar en mi vida. Y también sabía que ese cambio que había de venir no me afectaba a mí solita. Entonces un 13 de enero pasó todo, no tal y como Alberto (mi kareshi) esperaba, pero salió. He aquí el resumen de los acontecimientos. El viernes 12 de enero me visitó Alberto porque mi hermano le debía un dinero y le iba a pagar (esa era la excusa que por cierto no era mentira). Ese día no pasó nada en particular, simplemente me preguntó si mi papá iba a estar el domingo. Aclaro que mi papá trabaja a dos horas y media de mi casa, en el interior de mi país y no está todos los días, por eso es que Alberto preguntaba si iba a estar en casa. Eso me pareció sospechoso, pero me hice la loca y le seguí la corriente. Como mi papá dijo que no iba a estar el domingo, decidió que iba a volver a visitar sábado. Ahora viene la complicación. En horas de la madrugada de ese viernes (ya sábado) me dio por revisar mi correo y vi como en menos de 2 días tenía 58 mails sin revisar. Resultó ser que un amigo de nosotros que tenía cáncer falleció y el sepelio había sido viernes, pero además había misa de novenario el sábado a la cual se invitó a amistades. En horas de la mañana del sábado llamé a Alberto para decirle lo ocurrido y que como no habíamos ido al sepelio por lo menos debíamos ir al novenario. Ya eso lo estaba estresando un poco porque iba a tener que correr todo lo planeado (claro está que yo no sabía lo qué él tenía en mente hacer ese día). Peor aún, antes de empezar la misa lo llama una amiga de nosotros preguntándole cómo le había ido. No es como que yo hubiera escuchado la conversación pero llegué a ver la pantalla de su cel y supe quién llamaba, al ser un acquaintance de ambos con quien no habla tanto pero que es amiga de toda la vida, digo, ya estaba el rompecabezas armado. En fin, de regreso a mi casa de la misa me dijo que detuviera el carro, justito antes de llegar, y abrió la caja con el anillo. Ay que si no lloré y eso por lo menos le consoló ante el enredo que hubo, pues él sentía que se perdió el feeling de sorpresa, de modo que no esperaba tanta emoción. Le digo yo pues: ¡cómo no me voy a emocionar! Entonces llegamos a casa, mis padres no estaban (no piensen mal ;D) pero a los minutos llegaron y entonces se hizo “público” el asunto. La verdad veo mi mano y agradezco ser zurda porque lo puedo lucir más
. Entre los que me conocen, ya habrá más de uno que dirá: ¡Ya era hora! Y así pues, recibí the Rock, un sábado 13 de 2007. ![]()
Y entonces cambió todo…
June 25, 2007 by Aeris DJ